Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Ese baila al son que le toquen.
No te metas en querellas ajenas.
Años de nones, muchos montones.
Llevar agua al mar.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Haces mal, espera otro tal.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Hambre larga, no repara en salsas.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
Faldas largas, algo ocultan.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Antes doblar que quebrar.
La mucha tristeza es muerte lenta.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
El hombre apercibido medio combatido.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.