Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Hay que poner remedio a tiempo.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Berenjena, ni hincha ni llena.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Como se vive, se muere.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Nunca falta de que reírse.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Dame pan y llámame perro.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
La que fácil llega, fácil se va.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
A la hija mala, dineros y casalla.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Hay que dar el todo por el todo.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Cual el año, tal el jarro.
Del monte sale, con que se arde.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
El que pestañea pierde.
Fingir no es mentir.
El carcelero es un prisionero más.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Sol de invierno caliento poco.
El ahorro es santo porque hace milagros.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A mal viento va esta parva.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.