Donde comen dos comen tres.
Pan duro, pero seguro.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Encontrar al perro en la olla
Colorín colorado el cuento esta acabado.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Más ven cuatro ojos que dos.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Tentar la huevera a las gallinas
Dios da pan a quien no tiene dientes.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Quien tenga tiempo que no espere
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Más vale estar solo que mal acompañado.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Ser un mordedor de pilares
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.