Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
El amor vence todo.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
El amor todo lo vence.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Cuatro ojos ven más que dos.
Hijos casados, duelos doblados.
Amor es el verdadero precio del amor.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
A la hora mala no ladran los perros
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Hasta la muerte, todo es vida.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
En cada casa, un solo amo.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado