Irse por los cerros de Úbeda.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
El que paga mal, paga dos veces.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
El que poco tiene a poco aspira.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
El que porfía mata venado.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Quien hijos ha, no reventará.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Dame pan y dime tonto.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
El malo siempre piensa engaño.
El movimiento se demuestra andando.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
El hambre aguza el ingenio.
Del que jura, teme la impostura.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Pan a hartura y vino a mesura.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Hay que dar tiempo al tiempo.