Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Hombre refranero, medido y certero.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
El amor no respeta a nadie
El amor y los celos son compañeros.
Nunca anochece donde se ama.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El que necesita, te visita.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
No da un tajo ni en defensa propia.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La menta, el amor aumenta.
Hablando la gente se entiende.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
El amor no se mendiga, se merece.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Quien ama, teme.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Ponerse la tapa en la cabeza
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Valentón y rufián, allá se van.
No es bueno huir en zancos.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Cartas cantan.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.