Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
El burro hablando de olotes.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
La democracia también genera hombres deshonestos
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
En camino largo, corto el paso.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Las novedades son la sal de la vida.
En almoneda, ten la boca queda.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
A caballo nuevo jinete viejo.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
A Dios, lo mejor.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Donde lo hay, se gasta.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
En Abril, aguas mil.
A quien dan, no escoge.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Hablando se entienden los blancos.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.