Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Nunca falta un borracho en una vela.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Viendo al payaso, soltando la risa.
A la que te criaste, te quedaste.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Le dieron gato por liebre.
Después de toda oscuridad hay luz.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
De sabios es cambiar de parecer.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Hijo de gato caza ratón.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Ajo cebollino, para con vino.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Bien urde quien bien trama.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Por la boca muere el pez.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
La crianza es buena los trece meses del año
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Para que no se espante el borrico por delante.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.