Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El vientre lleno aunque sea de heno.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
La letra, con sangre entra.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
La col hervida dos veces mata.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Para el avaro, todo es caro.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Arandino, borracho fino.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
El que quiere baile, que pague músico.
Hablar hasta por los codos.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Ingratos hacen recatados.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
La lujuria nunca duerme.
Al freír será el reír.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
En casa pobre no hay mujer buena.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Dame rojura y te daré hermosura.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.