Como soy del campo, aquí me lo zampo.
A buenos ocios, malos negocios.
Esposa mojada, esposa afortunada
A la vejez aladares de pez.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Dar palos de ciego.
Pan y vino y carne, a secas.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Muerte y venta deshace renta.
Al roto, patadas y porotos.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Arrieros somos y en el camino andamos.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Hijos y mujer añaden menester.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
¿Fiado?. Mal recado.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Más sabe una suegra que las culebras.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Mulas y putas siempre piensan unas.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Más ordinario que un moco en una corbata.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
A tal puta, tal rufián.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.