A cada cajón, su aldabón.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Moza franca, bien juega el anca.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
A fullero, fullero y medio.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Pies fríos, corazón caliente.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Ave por ave, el carnero si volare.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
La buena hija dos veces viene a casa.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Alma sin amor, flor sin olor.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
El amor reina sin ley
Los pensamientos no tienen fronteras
Cuanto más primos, más adentro.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Hablar en plata blanca.
Lengua malvada corta más que espada.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Por la plata baila el mono.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Al mal año, tarria de seda.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.