Mujer que se queja, marido que peca
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
La Luna no es pan de horno
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Más perdido que un moco en una oreja.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Ha de salir la corneja al soto.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Hacer un viaje y dos mandados.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
A fin de año, remienda tu paño.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Pan ajeno, caro cuesta.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Cada cual a lo suyo.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
No falta de que reirse.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Casa sin madre, río sin cauce.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Cada cual es rey en su casa.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
El que se enoja pierde.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
A perro macho lo capan una sola vez
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Moza franca, bien juega el anca.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Lo estancado se pudre.