Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
A la fuerza ahorcan.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Es pan comido.
A pan ajeno, navaja propia.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Alegría, belleza cría.
Fruta prohibida, más apetecida.
Cual el derrotero, tal el paradero.
El que pega primero pega dos veces.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Como es la mujer, así es la casa.
Todo lo prieto no es morcilla.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Averiguelo, Vargas.
Amigo de todos, loco con todos
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
El que duerme con niños amanece mojado.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Hacer un hueco para tapar otro.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Paciencia y barajar.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Cada uno se rasca donde le pica.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
De persona palabrera, nunca te creas.
En Noviembre el frío vuelve.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.