Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Es pan comido.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Gratis, hasta las puñaladas.
El que pega primero pega dos veces.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
A pan ajeno, navaja propia.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Alegría, belleza cría.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
El que duerme con niños amanece mojado.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Como es la mujer, así es la casa.
Fruta prohibida, más apetecida.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Todo lo prieto no es morcilla.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Amigo de todos, loco con todos
Averiguelo, Vargas.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Hacer un hueco para tapar otro.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Cada uno se rasca donde le pica.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
De persona palabrera, nunca te creas.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.