Corazón codicioso, no tiene reposo.
El que se escusa, se acusa.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Quien bien siembra, bien coge.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Más largo que un día sin pan.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Más da el duro que el desnudo.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Nunca falta un culo para un bacín.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Hablar con bestias es para molestias.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
De lo vedado, un solo bocado.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?