Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Rectificar es de sabios.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
El invierno es el infierno de los míseros
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Amores de lejos no son parejos.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
La gloria del amante es la persona amada.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
La sagre es más espesa que el agua.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Campana cascada, nunca sana.
No se puede repicar y andar en la procesión.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
No hay bestia que no brame en su guarida.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Ocio, ni para descansar.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.