Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Rectificar es de sabios.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
El invierno es el infierno de los míseros
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
La sagre es más espesa que el agua.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Amores de lejos no son parejos.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
No hay bestia que no brame en su guarida.
No se puede repicar y andar en la procesión.
La gloria del amante es la persona amada.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Campana cascada, nunca sana.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
El que compra el paraguas cuando llueve, valiendo seis le cobran nueve.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Ocio, ni para descansar.