Obra con amores y no con buenas razones.
Las grandes penas no se quejan.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Pasará, sea lo que sea.
Mala es la llaga que con vino no sana.
A falta de reja, culo de oveja.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
En guerra avisada no muere gente.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
El que no te conozca, que te compre.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Que aproveche como si fuera leche.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Está en todo menos en misa.
Casa convidada, pobre y denostada.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
La rueda de la fortuna nunca es una.
Bien vivió quien bien se escondió.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.