Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
La tierra será como sean los hombres.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Criados, enemigos pagados.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Vive cantando, muere llorando.
Burro adornado, busca mercado.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Lo bueno dura poco.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
Lección dormida, lección aprendida.
Donde aprietan, no chorrea.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
La marcha instruye al asno.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Bella por fuera, triste por dentro
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Grandotas aunque me peguen.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.