Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
En bote pequeño la buena mermelada.
Cada maestrito tiene su librito.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
De descansar, nadie murió jamás.
No se cazan liebres tocando almireces.
Buena cara dice buen alma.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Al ausente, por muerto le da la gente.
De cualquier maya sale un ratón.
A donde va la gente, va Vicente.
Carga que place, bien se trae.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Cada panadero blasona de sus panes.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El buen vecino, arregla el camino.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Día de agua, taberna o fragua.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Lo que más se quiere, presto se pierde.