Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
A carne mala, buena salsa.
Al desdén con el desdén.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
En carrera larga hay desquite.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Canción de la transición.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Está más "pegado", que mosca en melado.
A mucho vino, poco tino.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Hijos y hogar, son la única verdad.
La democracia también genera hombres deshonestos
Más groso que el Guelpa.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Meter aguja y sacar reja.
Los burros se buscan para rascarse.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Quien más tiene, menos suelta.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
De ensalada, dos bocados y dejada.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
El cebo oculta el anzuelo.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Un loco hace ciento.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Mujer precavida vale por dos.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Bien canta Marta después de harta.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.