Dar en el clavo.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El hablar bien, poco cuesta.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
A cada rey su trono.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
No todo el que trae levita es persona principal
El tropezón enseña a sacar el pie.
Las ideas están exentas de impuestos.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
El mono vestido de seda mono se queda
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Amor y vino, sin desatino.
Si la manga no es amplia no ondea
Criados, enemigos pagados.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Racimo corto, vendimia larga.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.