La leche cocida, tres veces subida.
A cada puerta, su dueña.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Nunca olvides tu casa.
Quien siembra, siega.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Mal reposa la vida dudosa.
En largos caminos se conocen los amigos.
Campo bien regado, campo preñado.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Nunca falta un borracho en una vela.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Al mal año, tarria de seda.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Acabada la misa, se parten las obladas.
El río se llena con arroyos pequeños.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Donde está el rey, a cien leguas.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Año tuero, vaca y muerto.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.