La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Tronar como un arpa vieja.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
No ofende quien quiere sino quien puede.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
El Rey es poco para su porquero.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Nunca con menores, entables amores.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
El buen vino en vaso chico.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Lágrimas de viuda, poco duran.
Cuando masques, no chasques.