Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Reza, pero no dejes de remar.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Sal derramada, quimera armada.
Oír campanas y no saber dónde.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Ama como el lobo ama a la oveja
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Dulce y vino, borracho fino.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Reniego de plática que acaban en daca.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Si vives de fiado, vives señalado.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Apaga la luz, Mañosón!
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.