Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Los frailes en jubón, hombres son.
Quien es feliz habla poco
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Quien siembra llorando, siega cantando.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El mono sabe el palo al que trepa.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Tengo una buena capa, pero está en Francia.
Al asno no pidas lana.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
¡A darle que es mole de olla!
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
De mi maíz ni un grano.
Una palabra deja caer una casa.
La venganza es un plato para tomar frío.
Un deber fácil no es un deber
Lo estancado se pudre.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Echarle mucha crema a sus tacos
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
A burra vieja, albarda nueva.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Todo tiene un fin.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Pan y vino andan camino.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.