El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
A misa temprano nunca va el amo.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
La barca pasa, la orilla queda
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
El amor mueve montaña.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Aquel que guarda siempre tiene.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
No te pegues que no es bolero.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Hombre refranero, medido y certero.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Agarrando aunque sea fallo.
Las arrugas son la tumba del amor
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Ser feliz como pez en el agua
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Más mamado que chupo de guardería.
A cada santo le llega su día.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Cojo con miedo, corre ligero.