Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
De la esperanza vive el cautivo.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
El vino es la leche de los viejos.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
La mejor suegra, la muerta.
Buena fama es buena cama.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Poco dinero, poco sermón.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Achaque el viernes por comer carne.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Ido el conejo me das consejo.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Ramos mojados, ésos mejorados.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.