Cada gitano que se coma sus mierdas.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
A la bota, darla el beso después del queso.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Julio, siega y pon tres cubos.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Lo que no cuesta no vale.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Quien te quiere, te aporrea.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
De padres asientos, hijos taburetes.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
No hay alegría sin aflicción.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.