A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Hablar más que lora mojada.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
En casa del músico, todos saben cantar.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Hacer bailar el trompo en la uña.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Yegua cansada, prado halla.
Aire gallego, escoba del cielo.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Costumbre hace la ley.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
El que come y canta loco se levanta.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
El cornudo es el último que lo sabe.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Precaverse contra un posible percance.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Caridad con trompeta, no me peta.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.