Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
El diablo nunca duerme.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
La sagre es más espesa que el agua.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Quien hace un cesto hace cien.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Fiate de Dios y no corras.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
A veces perdiendo se gana.
Más vale callar que con borrico hablar.
A quien mal canta, bien le suena.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
El mirón, ¡chitón!.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Lo malo nunca es barato.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
La mejor fraternidad es la desgracia.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Bonitas palabras al más listo engañan.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Creer a pie juntillas.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.