Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Hacer bailar el trompo en la uña.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Hablar más que lora mojada.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
En casa del músico, todos saben cantar.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El que come y canta loco se levanta.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Yegua cansada, prado halla.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Costumbre hace la ley.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Aire gallego, escoba del cielo.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Precaverse contra un posible percance.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
El cornudo es el último que lo sabe.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Caridad con trompeta, no me peta.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.