Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
El buen vino resucita al peregrino.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
En verano, no hay cocinero malo.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Hijos y mujer añaden menester.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Casa y potro, que lo haga otro.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
En el amor solo el principio es divertido
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
La mujer que de día calla por la noche manda.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Por las vísperas se conocen los santos.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
A cada puerta, su dueña.
No todo el que chifla es arriero.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Cada uno canta como quiere.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
La fe infundada en la autoridad no es fe
Ir por lana y volver trasquilado.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Sacar las castañas del fuego.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
La cascara guarda el palo.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.