El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Hablar con lengua de plata.
Ama el sol, el que tiene sombra
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Palabra dada, palabra sagrada.
Ponerle el cascabel al gato.
Acá como allá, y allá como acá.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Quien más tiene, menos suelta.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
La casa caída, el corral agrandado.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
A Seguro se lo llevaron preso
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Bodas largas, barajas nuevas.
Tranquilidad viene de tranca.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
De cuentos suele irse a chismes.
Los difuntos, todos juntos.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.