Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Más vale prevenir que curar.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Viejo con moza, mal retoza.
No gastés pólvora en chimancos.
En casa pobre, pocos cuentos.
El Rey es poco para su porquero.
Viejo es Pedro para cabrero.
A dos palabras tres porradas.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La crianza es buena los trece meses del año
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
El amor es ciego.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Como es el padre, así es el hijo.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Dos capitanes hunden el barco.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Todavía aguas corren profundamente.
Alma sin amor, flor sin olor.
Más feliz que marica con dos culos.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Me cortaron las piernas.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
No siempre huye el que vuelve la espalda