El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El amor refresca como el rocío
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Un juego de cartas se juega con dinero
Gato con guantes no caza ratones.
La justicia tiene un largo brazo.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Echando a perder se aprende.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Un hombre puede lo que sabe
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
A malos ratos, buenos tragos.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
La mentira sale por la punta de la nariz.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Hacerte amigo del juez
Más ordinario que un sicario en un burro.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
A buen hambre, no hay pan duro.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El hábito es una camisa de hierro.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Vicio no castigado crece desatado
Ocurre en las mejores familias.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.