La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Sin precio no se han las mujeres.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Dar una fría y otra caliente.
Los hijos son la riqueza del pobre.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Al mal circo le crecen los enanos.
De todas maneras, aguaderas.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Cada pez en su agua.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Los sordos no oyen, pero componen.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Gran tocado y chico recado.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
El mandar no quiere par.
El bien viene andando, pero el mal volando.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
La comida reposada, y la cena paseada.
Indio con puro, ladrón seguro.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.