Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Llegar y besar, suerte es singular.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
De lo perdido, lo que aparezca.
El que come aprisa, come mal.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Variante: Salir de Guatemala y meterse en Guatepeor.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Pedir más es avaricia.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Fía mucho, más no a muchos.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
A la que te criaste, te quedaste.
Jugarse hasta la camisa.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Aún está la pelota en el tejado.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
El malo siempre piensa engaño.
La ocasión asirla por el guedejón.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.