Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
A buen señor, buena demanda.
De lo vedado, un solo bocado.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Hacer pinitos.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Como la espada, así la vaina.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
La avaricia rompe el saco.
Agua al higo y a la pera vino.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
El que ríe el último, ríe mejor.
Lo que se da no se quita.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.