A perro viejo no hay tus tus.
Tropezando se aprende a caminar.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Divide y vencerás.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Hablando nos entendemos.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Quien bien siembra, bien coge.
La mujer y la gallina, pequeñina.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
La vida es un deber a cumplir
Hablar por la boca del ganso.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
De padres gatos, hijos michinos.
La esperanza es el pan de los pobres.
Una deuda, veinte engendra.
A mis años llegaras o la vida te costara.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Arroz pasado, arroz tirado.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
A gran salto, gran quebranto.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
No hay rey traidor y papa excomulgado.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.