Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
El que fía, o pierde o porfía.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El queso pesado, y el pan liviano.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Acarrear leña para apagar un incendio.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Actividad cría prosperidad.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Sayo que otro suda, poco dura.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Belleza de cuerpo no se hereda
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
A cada pez le llega su vez.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Nunca falta un culo para un bacín.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Hablando nos entendemos.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.