Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Criados, enemigos pagados.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Fíate del santo y no le prendas vela.
A barco nuevo, capitán viejo.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Un día de obra, un mes de escoba.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Regla y compás, cuanto más, más.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Mal duerme quien penas tiene.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
El que nace capacho, muere serón.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
La desgracia de un loco es dar con otro.