Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Faena acabada, faena pagada.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Buscar los tres pies al gato.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Tronar como un arpa vieja.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Hablar poquito, y mear clarito.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Dale con que la abuela fuma.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
La suerte está echada.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Intimidades, solo en las mocedades.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Volverse la albarda a la barriga.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.