No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
El miedo guarda la viña.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Quien canta, su mal eta.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
De día beata, de noche gata.
A buenos ocios, malos negocios.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Palabra de boca, piedra de honda.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
A medida del santo son las cortinas.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Arriba canas y abajo ganas.
El hablar mismo idioma.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Hortelano tonto, patata gorda.
Habla directamente al corazón.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
El que a burros favorece, coces merece.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
La hacienda, el dueño la atienda.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Al desdén con el desdén.
Haber muchos cocos por pelar.
Dinero no falte, y trampa adelante.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Suegra, ni de barro es buena.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.