Quien va pasito a pasito, llega descansado.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Quien hace, aplace.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Sal derramada, quimera armada.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Despacito y buena letra.
Hablar a tontas y a locas.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Septiembre frutero, alegre, festero.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Hacer de un camino, dos mandados.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.