Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Las malas nuevas, pronto llegan.
A consejo ido, consejo venido.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Quien mucho desea, mucho teme.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
No hay madre como la de uno mismo.
La lengua unta y el diente pincha
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Juego y bebida, casa perdida.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Pon y te llamaran gallina.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
La sardina y el huevo a dedo.
El que más madrugo, un talego se encontró.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Un "quizá" ni ata ni desata.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Con pan y vino, se anda el camino.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
El que con cojos anda se llama bastón.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.