La muerte, al pobre no se atreve.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
A consejo ido, consejo venido.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Quien mucho desea, mucho teme.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
La lengua unta y el diente pincha
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
No hay madre como la de uno mismo.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Mostacho gacho, señal de borracho.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Pon y te llamaran gallina.
Juego y bebida, casa perdida.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
La sardina y el huevo a dedo.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
El que con cojos anda se llama bastón.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Con pan y vino, se anda el camino.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.