Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Al niño que llora le dan pecho.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
A cada pez le llega su vez.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Las prendas de ropa son alas.
A mucho hablar, mucho errar.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
De tal colmena tal enjambre.
Cada necio quiere dar su consejo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Duerme más que un gato con anemia.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Oír campanas y no saber dónde.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Gente parada, malos pensamientos.
Los burros se buscan para rascarse.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Al catarro, con el jarro.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Al gorrino y al melón, calor.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.