No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
La sed por el oro, socava el decoro.
No jales que descobijas.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Al desganado, darle ajos.
Cielo estrellado, tiempo variado.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Boca con boca se desboca.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Racimo corto, vendimia larga.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Un día de obra, un mes de escoba.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
A cualquier cosa llaman rosa.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Cada día, su pesar y su alegría.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
El uso hace al maestro.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Camino malo, pásalo pronto.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
La muerte tiene las piernas frías.