En buena casa, mal inquilino.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Juego de manos es de villanos.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Hombre hablador, nunca hacedor.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Amor y vino, sin desatino.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Cada pardal a su espigal.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Hijos casados, trabajo doble.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Quien bien siembra, bien coge.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.