Que tienen que ver los cojones para comer trigo.
Se dice el milagro pero no el santo.
Hacer una cosa en un avemaría.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Necio que calla por sabio que pasa.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Después de toda oscuridad hay luz.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Al son que le toquen bailan.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Jugar con fuego es peligroso juego.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
El que es culpable puede reincidir.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
El mal comido no piensa.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
No jales que descobijas.