Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Jurar como carretero.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Perro viejo no caga en el trillo.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Está oscuro debajo de la lámpara
Agua estantía, renacuajos de día.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Compañía, ni con la cobija.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Cuenta errada, no vale nada.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Moza dominguera no quiere lunes.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
El movimiento se demuestra andando.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Juntos en las duras y en las maduras.
Los justos pagan por pecadores.
Malo es callar cuando conviene hablar.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
A cada cabeza, su seso.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Innovar, casi siempre es empeorar.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Después de la victoria, aprieta el casco.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
La zorra no se anda a grillos.